Uno de los ejercicios mas impactantes del Seminario de Tony Robbins “Date with Destiny” es el de la “Primary Question” o Pregunta Guía. Según Tony, y la industria del coaching en general, la calidad de nuestra vida está íntimamente ligada a la calidad de las preguntas que nos hacemos. El concepto corporativo de que puedes gestionar aquello que puedes medir también aplica en lo personal. Mi auto evaluación, la calidad de las preguntas que me hago, influirá en la calidad de mi vida, en mi actitud, la calidad de mis pensamientos, mis emociones, mis decisiones y, finalmente, mi destino. La Pregunta Guía es aquella que, consciente o inconscientemente, nos hacemos todo el tiempo. En que nos enfocamos permanentemente. Por ejemplo, no es lo mismo enfocarme en cómo puedo agregar valor en una cierta situación, que en como no equivocarme. No es lo mismo pensar en como puedo mejorar, que enfocarme en ser LA mejor.

Mi antigua Pregunta Guías era ¿como puedo ser la mejor? Este pensamiento guió cada una de las decisiones importantes de mi vida. Y eso no es otra cosa que correr detrás del perfeccionismo. Hoy pienso que es un ideal engañoso e inalcanzable. Puede sonar deseable pero en mi experiencia es enemigo de lo bueno y de lo sano. Años de vivir con el complejo de ser la mejor, queriendo alcanzar esa perfección que no existe, me llenaron de estrés y de insatisfacción. Una pregunta enfocada únicamente en el resultado — destinada a siempre ver lo que falta y lo que se puede mejorar — solo puede conducir al desgaste. Cuando tu expectativa personal es ser el mejor nada alcanza ni es suficiente. Es lo que se llama ser exitoso/lograr objetivos sin realización. Como Pregunta Guía es fatal.

Hoy en día cuando me observo a mí misma en ese esquema mental me obligó a parar. Lo hago por mí y por los que me rodean. Sobre todo por las personas más cercanas y a las que más quiero, porque son con ellas con las que tendemos a ser más exigentes y más duros. Por ejemplo, yo tengo grandes sueños para mi hijo de 9 años. Como cualquier mamá quiero que sea una buena persona, que le vaya bien y que su vida sea espectacular. Estoy aprendiendo a manejar mi ansiedad de que todo sea perfecto. Cuando mi hijo sufre porque alguna cosa no le salió tal cual y exactamente como él quería, lo abrazó y lo beso y lo felicitó y le digo que me parece maravilloso que lo haya intentado y que seguramente la próxima vez le saldrá un poco más parecido a lo que él quiere.

Todo esto por la cuestión de la Pregunta Guía. Mi pregunta anterior era como puedo ser la mejor. Mi Pregunta Guía actual me predispone a estar bien, a centrarme, a conectarme con mi propósito y a ser agradecida. ¿Quién debo ser en éste momento, ahora, para honrar mis valores, vivir mi propósito y alcanzar mi destino?

Anteriormente hubiera escrito y re escrito esta nota mil veces. Hasta que estuviera perfecta. Más sobre esto la próxima semana …

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