Nuestra actitud al enfrentar las situaciones de la vida es el factor principal para que las resolvamos de manera fácil o difícil, con éxito o no. La mayoría de las cosas, personas y situaciones que afrontamos en la vida están fuera de nuestro control. No podemos controlar el clima, los tiempos, o el hecho de que la gente sea amable o no, o compleja o no; mucho menos si las cosas del país fluyen o si se acaba la guerra en el mundo. Lo que sí podemos controlar es nuestra actitud. Ante cualquier situación podemos elegir en qué nos enfocamos, qué significado le damos, qué emociones surgen a raíz de ese significado y qué hacemos (o no) al respecto. Esas decisiones son las que dan forma a nuestro destino.

En su icónico libro “El hombre en busca de sentido”, Víctor Frankl escribió: “Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. En ese espacio está nuestro poder de elegir nuestra respuesta. En nuestra respuesta yace nuestro crecimiento y nuestra libertad.” Nuestro cerebro reptiliano siempre está listo para matar o morir y; por lo tanto, siempre responde reactivamente. Sin embargo, ¡no somos reptiles! Podemos elegir, la vida misma nos invita a ser menos reactivos y más conscientes; a ser menos habituales y más intencionales  — sobre todo — en la palabra, pues es poderosa. La palabra le pone nombre y apellido a nuestras experiencias, interpretaciones y significados. La palabra le da significado a nuestra realidad. Hay muchas cosas que están fuera de nuestro control pero podemos elegir las palabras que usamos para describir lo que nos pasa. Nuestras palabras nos salvan o nos condenan. ¡Cuentate una historia y repítela suficientes veces, agrégale una pizca de sal, pimienta y emoción, y te la terminarás creyendo! Antes de que te des cuenta se convertirá en tu realidad.

Tu vida es lo que tu sientes, y lo que sientes es producto de los cuentos que te cuentas sobre las cosas que te pasan. No te hipnotices con tus propios cuentos y no te conviertas en adicto a tus problemas. Tú puedes elegir cómo ver la vida y tu puedes ver solo blanco o negro, o puedes ver el arco iris. ¡Depende de ti! Se impecable con tus palabras. ¡No es difícil, es difácil!.

 

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