Mi mamá nació luego de la segunda guerra mundial en Winifreda, un pequeño y bucólico pueblo en la Pampa Argentina. Mi abuelo, el único médico del pueblo, era un hombre aguerrido, áspero, hijo de inmigrantes y con ganas de comerse al mundo. Cuando mamá era una niña, mi abuelo mudó a la familia a la gran ciudad de Buenos Aires, donde se dedicó a construir una clínica y a hacer empresa y tal vez por llevarle la contraria a ese padre duro y exigente, mis tíos decidieron no estudiar. Mamá quería dedicarse a la escritura y a las artes, fue la elegida para estudiar medicina y posteriormente llevar adelante la clínica de mi abuelo.

Ella calladamente vivió experiencias de desarraigo, soledad y falta de libertad por múltiples mandatos familiares y de la sociedad; dolor y humillación por el abandono de su marido, mi papá; y carencia porque nosotros éramos pequeños cuando él se fué y ella debió salir a proveer por nosotros. Pero esta no es una historia triste, al contrario, es la historia de la fortaleza de una mujer que con su ejemplo me armó para la vida, porque de todo lo que pasó surgieron aprendizajes que nos unieron, me formaron, dejaron su huella y que hoy agradezco infinitamente porque ya son parte de mi como mi esencia misma.

Las cosas más importantes que me enseñó mi mamá:

Se tu misma y escucha a tu corazón, esta es la llave de la felicidad y la única libertad que realmente importa. Olvídate del “deber ser” ya que nunca serás libre ni serás feliz si vives en función de lo que piensa o quiere el otro.

Puedes tenerlo todo, pero si para lograrlo dejas de ser tu misma, no vives tu vida, abandonas tu camino, tu propósito y sobre todo abandonas tus sueños, no serás libre y no serás feliz.

No juzgues al otro, no tienes idea de lo que ha vivido o de dónde viene, por el contrario compréndelo, se compasiva y generosa. De la misma manera, no te juzgues a ti misma, ama, y ámate.

Por lo que más quieras ¡destierra el látigo, al saboteador interno, a los juicios, la crítica y al perfeccionismo de tu vida!

La vergüenza y la culpa son las emociones más tóxicas para el alma.

Vive, haz cosas nuevas , conoce, viaja, intenta nuevos proyectos, equivocate, caete, párate, vuélvete a caer y párate de nuevo; no te de dejes manejar por el miedo y úsalo a tu favor. ¡Vive, vive, vive! porque esto no es un ensayo,la vida es una única función.

 

Si te equivocas mil veces, equivócate diez mil veces más, lo importante es que apuntes por lo alto y estarás cada día más cerca de tus sueños.

Trabaja duro por lo que quieres, escucha tu intuición, y confía en ti misma porque ¡Tú puedes!

No tires el dinero y ahorra razonablemente.

Escucha a  todos pero crea tus propias opiniones. Recuerda que siempre es mejor escuchar que hablar

Elige bien a tus amistades “Dime con quién andas y te diré quien eres”.

No derrames lágrimas por aquellos que no valen la pena porque la vida es corta ¡No te pegues de bobadas!


Tus hijos te darán vuelta el mundo y nada será igual luego de tenerlos, así que elige con cuidado al hombre que será el padre de tus hijos , quizás será la decisión más importante de tu vida.

Ámate con locura, como yo te amo a vos hija mía.

¡Se buena persona y se feliz!

Mi mamá es y siempre ha sido mi mejor amiga, la persona que me conoce y me comprende. Ella me lo enseñó todo y siempre estuvo ahí para mi con su ejemplo, con sus palabras amorosas, sabias, tranquilizadoras y justas. Es la persona más humana y tiene el corazón más luminoso que conozco, la amo, la admiro, la émulo y aunque hoy vivimos en países distintos, gracias a la tecnología no pasa un día en el que no hablamos. Nuestra conexión es tan profunda que sobrepasa cualquier medio de comunicación ¡Es como magia!

Jorgelina, sos mi ídola, feliz día ¡Te quiero mami!

 

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