¿Te ha pasado que entras a un lugar y te da mala espina, o recibes a alguien en tu casa y el ambiente cambia por completo? Las malas energías se encuentra en todas partes y pueden entrar a nuestro hogar con facilidad; quedarse pegadas en la ropa, en los muebles, en los cuadros y hasta en las personas.

Con el tiempo estas energías dañinas pueden llevarnos a tener conflictos familiares, a generar ansiedad y estrés, por eso es muy importante limpiar regularmente tu casa de malas energías, para así restaurar el balance y la armonía en tu hogar.

Estos son mis trucos favoritos para remover las malas energías de mi hogar.

Limpiar y ordenar

Es la forma más sencilla de remover malas energías de tu hogar y una de las más importantes. Tener tu casa limpia y ordenada, permite que la energía fluya y que el lugar se llene de positivismo.  Cuando limpies recuerda:

  • Trapear con jabón rey
  • Limpiar todos los cuartos (incluyendo cocina y baños)
  • No dejar platos sucios para el día siguiente
  • Deshacerte de las cosas que ya no uses
  • Designar un lugar para la ropa sucia, no tirada por todas partes

Plantas, en especial la sábila

Las plantas son un filtro natural de la energía, es especial la sábila. Poner una detrás de la puerta de la entrada de tu casa, atrapará parte de las malas energías de las persona que ingresen. También es muy buena idea dormir con una planta, no importa el tamaño, sobre tu mesita de noche.

Atomizar con ruda

Puedes hacer tu propio atomizador contra las malas energías poniendo a hervir un manojo de ruda en un litro de agua, luego lo cuelas y lo envasas. Concéntrate en las esquinas y rincones. También sirve para las personas, así que puedes rociarte un poco si sientes que lo necesitas.

Sal de mar o sal gruesa

La sal tiene una habilidad increíble para limpiar las malas energías. Pon montañitas de sal gruesa en todas las esquinas de las habitaciones y en dónde guardas la escoba, déjalas ahí durante una horas (no más de un día), luego barre tu casa de adentro hacía afuera.

Quemar incienso

Quemar incienso es una de las formas más antiguas y rápidas de limpiar tu hogar de malas energías, lo hacen los monjes budistas y hasta en las iglesias. El sándalo y el limoncillo son particularmente efectivos.

Puedes poner a quemar los palitos de incienso en todas las habitaciones, pero yo prefiero recorrer toda la casa moviéndolos en contra de las manecillas del reloj, mientras reclamo el lugar con frases como: Este es mi lugar, está lleno de energía positiva, balance, armonía y amor.

Mover los muebles

Con el tiempo la energía tiende a aferrarse a los muebles y a los cuadros, por eso mover un poco las cosas, al menos una vez al mes, ayuda a que las malas energías se dispersen. Prueba con varias formas de organizar tu hogar, en especial con aquellas que lo hagan ver más amplio y abierto.

Protege tu hogar

La canela y el limón sirven para proteger y absorber las malas energías. Pon ataditos de canela en todas las habitaciones para alejar las energías dañinas y los limones en un recipiente transparente, con o sin agua, para proteger tu hogar. Debes descartar los limones una vez comiencen a podrirse o cambiar de color.

Abre las ventanas

La luz del sol y al aire, son elementos poderosos y limpiadores. Deja que tu hogar respire. Abre las ventanas por las mañanas para que las malas energía se vayan y tu casa se llene de aire puro.

Música y sonidos

Los lugares callados son presa fácil de las malas energías, poner algo de música de vibraciones altas hace una gran diferencia en tu hogar. También puedes poner objetos que suenen con el viento, aplaudir, sonar una campanilla o un Bowl tibetano. El sonido espanta las energías dañinas.

Velas

Siempre tengo una vela blanca encendida en algún lugar de mi casa, ahuyentan las malas energías y me ayudan a recordar que mi hogar y las personas que habitan en él están llenas de luz.

Estos son 10 de mis trucos preferidos para limpiar mi hogar, si te gustaron, me haría muy feliz que lo compartieras.

Si conoces más trucos escríbeme en Facebook, me gustaría ponerlos en práctica.

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