Quisiera empezar haciéndote algunas preguntas:

¿Cómo vas con los propósitos que te hiciste el año pasado?

¿Cuántas veces has ido al gimnasio esta semana?

¿Cuantos kilos has bajado este mes?

¿Ya aprendiste ese nuevo idioma?

¿Estás comiendo mejor?

Todos queremos hacer cambios en nuestras vidas, tenemos sueños y metas de diferentes tamaños y relevancia, pero parece que siempre que marcamos el norte, la misma vida se atraviesa y nos hace imposible conseguir lo que queremos, perdemos el enfoque.

Sin embargo, aunque resulta más fácil culpar a tu familia, el trabajo, a tu pareja o la vida misma, la verdad es que ¡Tu eres el único responsable de tu éxito o fracaso!

Mantenerte en la ruta es tu responsabilidad, son tus decisiones y lo que haces día a día lo que realmente te va a asegurar que alcanzarás tus metas.

¡No te quites poder para dárselo a alguien más o a algo más!

Sé que al principio puede ser difícil, por eso hoy quiero contarte 5 trucos para mantenerte enfocado y alcanzar tus metas. Una vez los interiorices y los hagas parte de tu vida, ningún objetivo será inalcanzable para ti.

Usa las palabras adecuadas

Son nuestras palabras y pensamientos lo que le da forma a nuestra realidad. Por eso hay ciertas palabras y pensamientos que debes cambiar si quieres mantenerte en el camino que conduce a la meta que trazaste:

  • Cambia la “o” por la “y”:

Siempre que establecemos una meta, tenemos las mejores intenciones, pero ¿qué pasa cuando algo se atraviesa?

Por ejemplo, cuando quieres ir al gimnasio, pero te invitan a salir a comer algo o a cine a la misma hora, pareciera que es una u otra cosa. Entonces te dices:

“¿Será que voy al gimnasio O mejor salgo con mis amigos?”

Tu mente automáticamente te hace elegir y lo más probable es que optes por la opción que más placer te traerá. Entonces, mejor di:

“Hoy voy a ir al gimnasio Y a salir con mis amigos”

Así, sin darte cuenta, empezarás a buscar la forma de hacer ambas cosas.

  • Cambia el “tengo” por “debo”:

Los cambios que se arraigan en nuestro ser son los que vienen de adentro, no de afuera.

Somos especialmente susceptibles y escépticos a hacer las cosas que otros nos imponen, cuando alguien nos dice que TENEMOS que hacer algo, pareciera que una circuito se daña en nuestro cerebro impidiendonos realizar dicha tarea.

Lo mismo sucede cuando lo hacemos con nosotros mismos, cuando decimos:

“Tengo que ser más disciplinado”

Implica un cambio sugerido desde un tercero, una obligación impuesta, pero si cambiamos el tengo por debo:

“Debo ser más disciplinado”

Somos nosotros mismos los que hemos elegido, por lo cual se hace más fácil la tarea, ya que viene de nuestro interior.

  • Cambia el “no puedo” por un “no quiero”

¿Has notado cómo cambia tu energía cuando dices: No puedo? Cada vez que dices esto, te restas poder y te alejas de tus metas.

La clave está en ser consciente de que al NO QUERER hacer algo o QUERER estamos eligiendo. Estamos siendo los protagonistas:

Amigos del trabajo: “Vamos a tomar una cerveza”

Tu: “no puedo, tengo que ir al gimnasio” (mientras agachas la cabeza y miras el piso)

¿Te sonó familiar?

De ahora en adelante olvídate del “no puedo”:

Amigos del trabajo: “Vamos a tomar una cerveza”

Tu: “no quiero, voy a ir al gimnasio”

Recuerda ¡tú eliges!

Cambiando tus palabras te vuelves dueño de tu realidad, la construyes y te mantienes enfocado.

Esclarece tus metas

Empieza por acortar tu lista. Tener metas está bien, pero cuando tienes muchas de ellas, probablemente van a terminar distrayéndote unas de otras, lo cuál te llevará a que te frustres, pierdas el enfoque y no logres ninguno de tus objetivos.

Puedes poner todas las metas que tienes en un lista y empezar por las más importantes. Trata de establecer entre 1 y tres metas, tanto para el largo plazo como para el corto. Pero no te olvides de las otras.

Para saber por cual meta debes ir primero, debes tener muy claro el porqué de cada una de ellas. Hazte las siguientes preguntas:

  • ¿Por qué es importante para mí?
  • ¿Por qué debe cambiar esto en mi vida?
  • ¿Cuál es mi motivación?
  • ¿Cuáles son las consecuencias de no hacerlo?

Escribe las respuestas a estas preguntas y compromete de pies a cabeza, en corazón, mente y alma con lo que vas a hacer.

Cuando dudes, vuelve e indaga, revisa tu lista de metas y esclarece tu mente antes de seguir; hacerlo te mantendrá siempre enfocado y comprometido con tus objetivos.

Traza un plan y mide el progreso

Una vez tengas definida tu meta, crea un plan realista de cómo vas a logarlo. No tiene que ser algo súper detallado y estructurado, intenta creando un tablero de metas.

En el tablero puedes poner fotos relacionadas con lo que quieres lograr, esto te ayudará a mantenerte motivado y enfocado en tu meta, es mucho mejor que solo tenerlo escrito, ya que nuestro cerebro prefiere las imagen sobre el texto.

Si tu meta es muy ambiciosa, divídela en etapas o metas más pequeñas y haz esto parte del plan.

Por ejemplo si quieres ser una bailarina famosa, o una estrella fitness, lo primero que debes hacer es estar en forma y comer bien. Luego debes crear tus propias rutinas y empezar a darte a conocer.

Completar cada parte de la meta te ayudará a mantener la inercia y a seguir enfocado, evitando la frustración y el desgaste de ir tras una meta muy grande.

Mide tu progreso

Los resultados rápidos y fáciles no existen. No te apures. No te desesperes. Está dispuesto a TRABAJAR por ello y siempre mide tu progreso.

Medir como vas, ya sea en un diario o simplemente escribiendo en tu celular, le permitirá a tu mente ver que vas mejorando poco a poco. No se trata de llegar rápido, se trata de ser constante y de hacer las cosas bien, siempre con tu meta clara.

Es muy importante que no te dejes desanimar, cada pequeño objetivo que alcances cuenta. Nuestro cerebro funciona bajo mecanismos de recompensa, nos lleva a repetir las acciones que nos causan placer, en las que somos buenos y a dejar de lado las cosas en las que no.

Finalmente quiero que te comprometas con la excelencia en todo lo que hagas, no es negociable, siempre da lo mejor de ti y recuerda que no importa que vayas lento siempre que no te detengas.

¡Cree en ti!

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