“El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”
– Buda.

El dolor emocional es el dolor del alma. Ese dolor que no se ve pero que puede dejar heridas abiertas o cicatrices invisibles para toda la vida. Si todos sufrimos o hemos sufrido dolor emocional, las preguntas más acertadas son 1) por qué sufrimos, y 2) que podemos hacer para “recuperarnos” o no quedarnos estancados en ese sufrimiento.

¿Por qué sufrimos?

Problemas: Sufrimos porque pensamos que no debemos tener problemas, sin darnos cuenta que los problemas son una señal de que estamos vivos, de que nos pasan cosas y de que los problemas se pueden convertir en un regalo u oportunidad si los afrontamos con la actitud correcta.

Expectativas de lo que debería ser tu vida vs. tu realidad: Cuando tus expectativas de cómo debería ser tu vida no se ajustan a tu realidad, es decir lo que quieres o esperas no es lo que tienes o estás viviendo, entonces hay un vacío que produce pensamientos negativos, que a su vez producen emociones negativas. Y recuerda que tu vida no es más que el tapete de emociones que vivimos momento a momento.

¿Estas sufriendo?

Si estas sufriendo es porque las condiciones de tu vida no se ajustan a tus expectativas o a tu modelo del mundo y tú te sientes incapaz de cambiar o hacer algo al respecto.

Cuando sufres tienes 4 opciones:

1. Culpar: a las cosas, la vida, la situación o al evento; a otras personas (sobre todo si no están presentes); o a ti mismo, y esto es lo que casi siempre terminamos haciendo.

Es fácil culpar a otros, a la vida o a las circunstancias por lo que nos pasa o nos ha pasado. Pero cuando pones la culpa afuera, pones la responsabilidad afuera también. Solo tú eres responsable de tu vida. Muchas veces nos han sucedido cosas que “nos marcaron”. La pregunta que debemos hacernos es: ¿si eso no me hubiera pasado, yo sería hoy la persona que soy, estaría parado dónde estoy?

2. Cambiar tus expectativas de vida (o sea cambiar lo que piensas sobre que debería ser tu vida).

Todo es un equilibrio. Cuando te enfocas en lo negativo de algo que te pasó o te está sucediendo en el momento, dejas de ver “el regalo” o “la oportunidad” que eso puede ser para ti. Recuerda, que la vida se trata de lo que tú crees. Y lo que tú crees es lo que tú creas.

3. Cambiar tus condiciones de vida (o sea lo que está haciendo).

Si no estás feliz con lo que estás viviendo o  lo que estás haciendo, haz conciencia de ello y piensa en lo que quieres o necesitas cambiar. Toma la decisión, diseña un buen plan y ejecútalo. Es tú vida y tú decisión.

4. No hacer nada y seguir sufriendo.

Empieza a valorar y a agradecer

Abre tus ojos, sal de ti mismo y de tus problemas y mira a tu alrededor. Si estás leyendo esto estas mejor que la mayoría de las personas del mundo, que no tienen agua potable, comida, educación, acceso a Internet y que viven con menos de $3000 pesos colombianos por día.

Dejar de sufrir y empieza a agradecer. ¡Aprende a valorar porque aquel que vive en gratitud, valora y agradece nunca podrá sufrir!

 

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