Esta semana viajé a Argentina para acompañar a mi mamá en una operación de alta complejidad.

Yo vivo lejos de mi país, de mis padres y de toda mi familia. Siempre que pasa algo con mi mamá o mi papá me pregunto lo mismo: ¿Qué pasa cuando nuestros padres envejecen y comienzan a necesitarnos de verdad? ¿Qué nos sucede cuando se empiezan a invertir los roles y ellos necesitan, además de nuestro cuidado físico, nuestra cercanía y nuestro acompañamiento emocional y espiritual?

Acompañarlos al médico y estar pendientes es lo básico y, generalmente, muy valorado por ellos. Pero después de eso ¿qué?

En estos días de afán e individualismo: ¿Qué nos prepara para afrontar este cambio de roles? ¿Cómo podemos brindarles a nuestros padres, que están entrando en el ocaso de su vida, nuestra atención y dedicación verdadera?

Como hijos la vida no nos prepara para este rol. ¿Qué nos prepara para esta nueva etapa de la vida? ¿Qué herramientas tenemos para escuchar a nuestros padres, entenderlos, ser pacientes, comprensivos, respetarlos, callar si es necesario y, sobre todo no mandonearlos, ni criticarlos?

La invitación, indudablemente, es a aceptar los cambios, que son inevitables. Aceptar y entender son las palabras claves. Amar y respetar a tus padres como son ahora, sin pretender que sean los mismos de antes. Escucharlos con toda la atención que se merecen, con cariño y paciencia, de la misma forma que alguna vez ellos lo hicieron contigo. Si hay rencores, ojalá soltarlos. Entender a nuestros padres. Ellos hicieron lo mejor que pudieron con lo que tuvieron. Ellos son el producto de su historia y hoy nosotros no seríamos lo que somos si no fuera por ellos. Y eso podemos agradecerlo. Yo tuve una infancia infeliz. Sin embrago hoy amo a mis padres, y honro y agradezco mi pasado, a mis padres y a mis antepasados, con todo lo bueno y lo no tan maravilloso.

En mayo y junio Colombia celebra los días de la madre y el padre, y durante el mes de julio se celebra el día de los abuelos en muchas partes del mundo.
Mis abuelos ya no están físicamente conmigo pero los pienso y los honro, y a mis padres hoy les digo que los amo, que estoy aquí para lo que necesitan, y que espero siempre ser la hija que anhelan y que se merecen.

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