• Establecer límites y hacer acuerdos de convivencia claros: Hacer acuerdos claros con la gente con la que convives, poner límites que sean razonables para todos y que los mismos se cumplan lo más estrictamente posible. Los límites y acuerdos no sirven si no se cumplen.
  • Tener un plan estructurado —un schedule— con actividades para todos los que están en casa, y que se cumpla.
  • Si tienes niños pequeños y no tienes mucha ayuda, hablar con ellos, establecer rutinas claras y respetarlas. Fluir con los cambios, tener paciencia y no darte látigo porque no estas siendo tan productivo como lo serías trabajando desde la oficina.
  • Cuando trabajas desde casa tiene que haber una línea clara entre el tiempo de trabajo y el tiempo de la familia. Esta línea debe ser respetada. Tú necesitas desconectarte y tu entorno también necesita desconectarse y que te desconectes.
  • Es importante tener un espacio fijo y tranquilo, y que tengas todo lo que necesitas para trabajar. 
  • En mi experiencia, trabajando desde casa desde hace mucho tiempo, las llamadas con cámara ayudan a sentirnos más juntos y más equipo. Vernos la cara, saludarnos y sentirnos cerca es importante y hoy hay muchas herramientas que lo permiten.
  • Una buena conexión a internet es básica.
  • Aprende y utiliza las herramientas que te permiten trabajar de manera remota solo o en equipo.
  • Respeta los canales de comunicación. Si estás en una video llamada no estés conversando con otras personas vía WhatsApp. El respeto ante todo.
  • Cuando trabajas en casa, todo se resume a encontrar el delicado equilibrio entre el tiempo profesional y personal, y a ser disciplinado.

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