Nuestra vida se compone de la emociones que sentimos momento a momento y son nuestras relaciones las que alimentan en gran medida esas emociones.  Por eso cuando nuestras relaciones se vuelven tóxicas, nuestras emociones también lo hacen y nuestra energía vital cae.

La energía que necesitamos para cumplir nuestras metas y sueños se puede ver consumida o dañada por los que nos rodean y por cómo interactuamos con ellos. Incluso, si no tenemos cuidado, hay relaciones que pueden llegar a enfermarnos físicamente.

Pero entonces ¿cómo logro que mis relaciones no se vuelvan en mi contra, qué no se vuelvan tóxicas?

Aún que no hay una respuesta sencilla a esta pregunta, si te puedo dar unos tips súper efectivos para evitarlo, los cuales funcionan en la gran mayoría de casos.

Decir las cosas a tiempo

Lo más importante en cualquier tipo de relación es la comunicación. Por eso, aunque algunas veces resulte incomodo, siempre debes decir las cosas a tiempo.

Ese chiste o historia que has oído mil veces, la ropa tirada por todas partes o la forma en que usa la pasta de dientes, se pueden convertir en hábitos molestos. Díselo antes de que se vuelva intolerable.

Así sean cosas pequeñas no debes callar, ya que con el tiempo las emociones que reprimes se pueden transformar en sentimientos más complejos y difíciles de manejar como el resentimiento o la ira.

No ser egoísta

Piensa en las necesidades del otro. Trata de ponerte en sus zapatos, piensa en qué puedes hacer por tu pareja hoy y cómo puedes sorprenderla.

Ten siempre presente los días importantes, disfruta de que el otro se lleve la atención y recuerda que una cosa es lo que queremos y otra muy distinta lo que necesitamos.

Ojo, no se trata de hacer sacrificios, de hecho si piensas que anteponer las necesidades de tu pareja a las tuyas es doloroso, puede ser signo de que hay problemas.

Tener y dar espacio

Todos los seres humanos necesitan tener un espacio, y en una relación eso significa espacio libre de ti.

Sofocar al otro y no permitirle hacer algunas de las cosas que hacía antes de que estuvieran juntos, no darle libertad de estar solo o con otras personas,  puede convertirse en uno de los problemas más reiterativos en toda relación que se vuelve tóxica: la rutina.

Saca tiempo para ti, para hacer lo que te gusta y dale el tiempo a tu pareja para que haga lo mismo. Decidieron estar juntos, pero ninguno le pertenece al otro.

Establece reglas

Todos tienen derecho a tener un punto de vista, una opinión propia y muchas veces estas pueden diferir, por eso hay que establecer reglas, en especial sobre cómo manejar aquellas cosas en las que saben que no se van a poner de acuerdo, como la política o la religión.

Una regla sencilla podría ser: cuando estemos comiendo esos temas que nos separan están prohibidos.

Cuando se trata de temas más profundos, cómo la crianza de los hijos, entonces tomen una decisión en conjunto sobre cómo lo van a hacer y qué papel van a jugar cada uno; y más importante aún, respeten la decisión que como pareja tomaron.

No repitas los mismos errores

Esto es especialmente importante para evitar la toxicidad, tanto en la vida, como en las relaciones de pareja, debes aprender de tus errores y de los de los otros (cómo tus padres o semejantes) para no repetirlos.

Si hay un comportamiento tuyo, que sabes que está mal,  que afecta a tu pareja y que siempre genera una discusión o un momento de tensión ¿por qué repetirlo?

Yo creo que siempre hay oportunidad para cambiar y para aprender, pero eso implica también respetar el proceso del otro. Tony, durante sus seminarios siempre dice: No importa cuántos errores cometas o lo lento que sea tu proceso de aprendizaje, estas mucho más lejos que aquellos que ni siquiera lo intentan.

Enfócate en lo bueno

No están juntos para hacer de jueces. Es muy fácil señalar las cosas malas, pero hoy te invito a mirar lo bueno.

Muchas veces la urgencia del día a día, la tensión y la rutina, nos nubla la vista de las cosas que el otro hace por nosotros, que hacen nuestra vida más fácil y feliz. ¿Hace cuanto no le agradeces por hacer la cena, lavar los platos o simplemente por quererte y respetarte todos los días?

Disfruta de tu vida, te tu pareja y recuérdale cada vez que pueda el hermoso ser humano que es.

Dile: ¡Te amo!

Por último, en tus relaciones y en tu vida, evita a los metiches, esos que están ahí para hablar mal, hacer comparaciones y darte consejos no solicitados. ¡Vive tu vida y tu relación en paz!

Hay pocas tan liberadoras y que eleven tanto la energía, tan alto y tan rápido cómo vivir y dejar vivir.

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