Varias personas me pidieron que hablara de mi visión sobre la espiritualidad, y aunque es un tema bastante extenso, hoy te contaré dos cosas muy valiosas: Lo que significa para mí, y cómo o dónde puedes encontrarla.

Antes de dar mis apreciaciones quisiera compartir una libre traducción de las bellas palabras de Bruce Schneider, un maestro cuya filosofía tuve la oportunidad de estudiar: “La espiritualidad no se limita de ninguna manera ni se limita a nada, no está confinada a una catedral, en un altar o a una práctica, y no está limitada a lo que llamamos bueno. La espiritualidad no puede ser definida por un pensamiento o por una acción. “Todo lo que hacemos es espiritual porque somos seres espirituales”.

Desde mi perspectiva somos en esencia seres espirituales viviendo una experiencia terrenal en la que tenemos aprendizajes propios para cumplir nuestro propósito, el que corresponde. Todos somos maestros y aprendices en nuestra vida.

Se cree que la espiritualidad es lo mismo que asistir a misa, hacer yoga o practicar alguna actividad pasiva o de meditación que nos lleve a la paz interior; esto puede ser verdad para muchas personas pero para otras no. Para mi, hoy la espiritualidad significa conectarse con lo mas lindo, feliz y vital en nuestro ser: La Divinidad que habita en el interior. Para lograrlo puedes seguir algunos de mis rituales que aquí te comparto:

¡Conéctate con la naturaleza!: Estar afuera, contemplar un árbol, sentir el sol o la lluvia; y sobre todo respirar profundamente, te ayudará a conectarte y sentirás que el universo te habla y te contempla.

Actúa con bondad sin esperar nada a cambio: Cuando ayudas a alguien que lo necesita, sonríes mucho, saludas a todos, reconoces al otro y miras a los ojos a quienes se cruzan en tu camino ¡Tienes el poder de irradiar alegría y cambiarle el día a alguien solo con un pequeño acto!

Se agradecido: Todos los meses construyo una cartelera en la que doy gracias a mi vida por 3 cosas buenas y distintas que me sucedieron cada día, de esa manera le envío un mensaje muy claro a mi cerebro diariamente: “ENFÓCATE y RECONOCE lo que está BIEN en mi vida hoy”.

¡Olvídate del SOLO YO!: Deja de enfocarte en ti mismo, tus problemas, tus rollos y comienza a liberar un poco de espacio en tu mente y en tu tiempo para servir a los demás.

Por último, no olvides hacer algo que te apasiona: Hace poco descubrí que me gusta el canto y empecé a tomar clases, pero lo mejor de todo es que entendí que cuando lo hago puedo conectarme con esa niña interior que existe en mi, que irradia luz, que me revitaliza, me lleva a la parte más divertida y feliz de mi misma, más femenina y espiritual.

 

Espero puedas aplicarlos y disfrutar de un encuentro reconfortante contigo mismo.

¡Me encantaría saber cómo fue tu experiencia!

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