Esta fue una semana muy especial para mi y para mi esposo porque dejamos ir a nuestro hijo a un campamento de verano en otro país que durará 4 semanas. Él es nuestro único hijo y siempre ha estado con nosotros en casa. Aunque es costumbre en nuestro hogar realizar viajes con cierta frecuencia, esta es la primera vez que nuestro hijo va a estar por fuera durante tanto tiempo y sin nosotros.

Como mamá, tengo sentimientos encontrados. Por una parte sé que ésta es una experiencia maravillosa para él, aprenderá cosas nuevas, hará nuevos amigos, ejercitará la autonomía y la independencia pero sobre todo, enfrentará el miedo a lo desconocido, a lo que no es habitual y lo que no es rutinario. De esta experiencia saldrán aprendizajes que se quedarán con él por siempre y que le ayudarán a construirse como persona, pero también tengo mis dudas, naturalmente. ¿Es muy pequeño para estar solo? ¿Estará bien? ¿Me extrañará demasiado? ¿Le haremos mucha falta? ¿Estará listo para esta experiencia? Soy consciente que la mayoría de mis preocupaciones y miedos son exactamente eso: MIS PREOCUPACIONES Y MIS MIEDOS, porque tengo claro que él se convertirá algún día en su propia persona y volará. Estoy dispuesta a hacer lo que sea para no transmitirle mis miedos, inseguridades y apegos ¡No quiero contagiarlo de mis propias limitaciones! Yo amo a mi hijo profundamente y siempre voy a querer lo mejor para él. Tuve la oportunidad de estar en un internado cuando era una adolescente y fue una experiencia que me cambió la vida, me abrió al mundo y me dio las alas para volar, nuestro hijo también lo merece.

¡Las cosas y la vida se mueven tan rápido! Hace poco yo aterrizaba en Medellín sin conocer a nadie, con un bebé recién nacido y hoy es un niño que ya está comenzando descubrir el mundo, que ya empieza a saber lo que le gusta y lo que no; que empieza a formar sus propios criterios y sobre todo comienza a construirse como persona, nos enseña; nos desafía y nos colma de un amor infinito, emoción y alegría con cada esfuerzo, cada gesto y cada cosa que hace.

Lo hemos escuchado mil veces “Ser padre es la responsabilidad más grande de este mundo”, no te entregan un manual cuando nacen tus hijos; es más, la mayoría de los consejos (muy bien intencionados) que uno recibe de familiares y amigos sirven para poco y nada. Como siempre les digo “Uno hace lo mejor que puede con los recursos que tiene”

¡Les deseo felicidad y no duden en escribirme con sus dudas o preguntas!

 

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