Una creencia es un sentimiento de certeza sobre lo que algo significa. Un pensamiento que está en nuestra mente y que nos ayuda a lograr nuestros objetivos, o en el caso de las creencias limitantes, nos aleja de nuestros sueños al llenarnos de miedo, inseguridad, paradigmas, dudas, limitaciones autoimpuestas y bloqueos.

Hoy nos vamos a enfocar en las creencias o bloqueos limitantes. Existen 2 tipos de bloques: externos e internos.

Externos: Excusas, excusas y más excusas, por ejemplo: falta de tiempo o poca habilidad para manejarlo, falta de dinero u otros recursos para lograr tus objetivos.

Internos: Lo que habitualmente llamamos “Creencias” (casi nunca son verdaderas, pero recuerda que somos esclavos de nuestras palabras – cuéntate una historia suficientes veces, te la terminarás creyendo, y se convertirá en tu realidad!)

Creencias globales: Algo que aceptas sobre la vida, el mundo, la gente o sobre ti mismo que te limita de alguna manera, como los estereotipos y generalizaciones sobre las cosas o las personas; por ejemplo: los gordos son perezosos, ser saludable lleva demasiado esfuerzo, la gente exitosa tiene suerte, etc.

Interpretación: Una opinión o juicio que tú creas sobre un evento, situación, experiencia o persona y que crees que es cierta. Por ejemplo: Yo soy así, las cosas son así, no me gané ese empleo porque no estaba vestida adecuadamente, no era el perfil que buscaban, etc.

Suposición: Una expectativa que nace de un suceso del pasado, generándonos temor frente a la posibilidad de que se repita otra vez; pensar que lo sucedido en el pasado va a volver a suceder – que el pasado equivale al futuro. Por ejemplo: Intenté ir al gimnasio pero no fui consistente y desistí, amé a alguien y me rechazó, tuve confianza en alguien y me engañó, le presté dinero a alguien y no me lo devolvió, etc.

El monstruo o saboteador interno: La vocecita que habita en tu mente y te dice, de alguna u otra manera, que no eres suficiente. El saboteador tiende a aparecer cuando estás por salir de tu zona de confort y dar un paso hacia tu grandeza (esa que todos tenemos dentro), ¡Es el auto juicio! El látigo que te empequeñece y te mantiene en tu zona más cómoda y por ende, el más arraigado y más difícil de erradicar. Algunas frases típicas de nuestro saboteador interno son: No puedo, no soy capaz, no tengo experiencia, no lo merezco, no soy efectivo, no es para mí.

Ahora que ya los conoces; comienza a encontrarlos y a eliminarlos de tu vida ¡El cambio será verdaderamente magnífico!

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